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¿Qué hacer con la morosidad?

Los morosos no son un mal necesario e ineludible, sino un problema empresarial. En la situación actual de crisis, los autónomos y las pymes, se preguntan si serán capaces de resistir un fenómeno cuya principal característica es la reacción en cadena. A continuación intentamos ofrecer algunas claves que permitan prevenir y/o intentar paliar el problema.

  1. ¿Cómo prevenir la morosidad?
  2. La gestión de la información
  3. Instrumentos de garantía de cobro
  4. Actuaciones ante el impago

1. ¿Cómo prevenir la morosidad?

  • No hay dejarse deslumbrar por las apariencias y cerrar una operación de importancia con un cliente nuevo sin comprobar que los datos que le está dando son correctos. Últimamente se está dando mucho la suplantación de domicilios empresariales.
  • Limitar el riesgo de las operaciones, otorgando a cada cliente un límite de riesgo acorde a su comportamiento habitual y atendiendo al grado de solvencia e importe de la operación concertada',
  • Es conveniente 'blindar' la operación a nivel jurídico, por ejemplo redactando un contrato marco en el que se reflejen las condiciones generales de venta, pedidos, entregas, cantidades adeudadas, procedimientos de pago, plazos, penalizaciones..., es decir, las cláusulas fundamentales.
  • Aclarar las condiciones de pago desde el momento de cerrar la operación y por escrito. Es recomendable utilizar los títulos cambiarios: el pagaré y la letra, que son documentos válidos para aplazar el pago y ofrecen mayor seguridad, máxime si vienen avalados por el banco.
  • Cumplimentar bien el pagaré. Para garantizar su ejecución debe quedar constancia fehaciente de que quien se está obligando al pago es la sociedad y no la persona física que firma. Es conveniente revisar la fecha de vencimiento y el lugar en el que se efectuará el pago y hay que tener en cuenta que pueda ejecutarse el pagaré no deberá emitirse al portador, sino ser nominal',
  • Documentar siempre las operaciones. Ninguna deuda será reconocida judicialmente sin pruebas documentales, tanto de las condiciones generales de compraventa como de cada transacción. Así, la factura por sí sola carece de valor si no va acompañada del albarán de entrega o de envío debidamente cumplimentado y firmado por el cliente en conformidad con el género o servicio. A falta de albarán, se puede intentar que el deudor firme una copia de la factura indicando su conformidad expresa con la cantidad, precio y condiciones de pago

2. La gestión de la información

Ante la pregunta ¿Cómo voy a pedir informes de una empresa de reconocido prestigio?, no debe plantearse el cómo, sino el porqué, ¿Por qué le interesa pedir informes de un cliente?

Hay que dejar de lado la resignación y el conformismo ante los morosos y adoptar una postura beligerante y la técnica más eficaz para prevenir un impagado es tener controlado en todo momento el riesgo y, ¿Cómo hacerlo? Lo primero es conocer la situación patrimonial del cliente antes de iniciar operaciones con él e informarse de su historial como pagador.

Registros públicos
La primera vía de investigación y la más habitual es a través del Registro Mercantil y el de la Propiedad. Aquí se puede comprobar si la empresa está registrada; desde cuándo funciona; su domicilio social; quién es el administrador, los socios, sus trayectorias en los pagos, si son o no solventes. Eso sí, hay que tener en cuenta que muchas veces el Registro Mercantil tarda en actualizar sus datos, de manera que las empresas pueden haber sufrido un cambio cambio absoluto con respecto a la situación registrada, por lo que la información obtenida puede estar desfasada.

Ficheros de morosos
El Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) es uno de los listados de solvencia patrimonial más importantes en nuestro país; recoge información sobre aquellos impagados de cuantía igual o superior a 300 euros. En el RAI se puede consultar información facilitada por acreedores o entidades financieras sobre personas que tienen alguna deuda pendiente con alguno de ellos

En el caso de Asnef Industrial se incluyen únicamente empresas o personas físicas que actúan en el ejercicio de actividades empresariales o profesionales.

Informe jurídico investigado
Por un precio que oscila entre los 40 y los 80 euros puede disponer de un informe detallado. Muchos empresarios se limitan a pedirlo a empresas que trabajan on line, a veces gratuito, aunque es recomendable encargarlo ex profeso porque así pueden averiguarse asuntos tan importantes como la solvencia, la liquidez o el comportamiento de pago, que ofrecen una iformación cuantitativa y cualitativa más completa.

Informes comerciales
El principal objetivo de los informes comerciales es 'ayudar en la toma de decisiones de riesgo que pueden darse en situaciones como la relación con los partners, clientes, proveedores...

3. Instrumentos de garantía de cobro

Cuando tenemos tenemos dudas sobre la solvencia de un cliente, hay que valorar si nos interesa más solicitar una garantía complementaria que le asegure el cobro antes que perder la venta. Se trata de transferir el riesgo a un tercero, de modo que si el cliente no paga, dispone de una garantía para cobrar todo o una parte de la deuda. Podemos destacar las siguientes posibilidades:

  • Aval. Una persona física o jurídica (normalmente una entidad financiera) adquiere el compromiso de responder a la obligación de pago asumida por el deudor. Solicitar un aval al cliente permite el cobro casi inmediato de la deuda. En contrapartida, debes tener en cuenta el coste financiero que supone para él y las lógicas dificultades que en la actualidad puede tener un cliente, del que nosotros mismos ya hemos 'sospechado', para encontrar un avalista.
  • Seguro de crédito o caución. Esta figura resulta más económica que el aval, con la ventaja, para él, de no incrementar su riesgo bancario. En esta caso, es la compañía aseguradora la que asume el riesgo de responder económicamente en caso de incumplimiento del deudor. Eso sí, por nuestra parte, para evitar sorpresas, conviene asegurarse de que la póliza contratada no libera a la compañía aseguradora de la obligación de pago por la falta de abono de la prima.
  • Documento de solidarización de la deuda. Mediante esta fórmula se busca el compromiso de los administradores de la sociedad, que quedan obligados a responder de forma solidaria con sus propios bienes frente al vendedor-acreedor con la suma total de la deuda. Para que sea eficaz, en el documento no debe hacerse constar ninguna limitación en cuanto al importe o al tiempo y se debe especificar que la solidarización de la deuda se realiza con renuncia a los beneficios de exclusión, división y orden.
  • Factoring. En este el deudor quien contrata servicios que, consisten en analizar el grado de solvencia de los compradores, su clasificación conforme a la misma y la asignación de una línea de riesgo a cada uno de ellos. Además, la empresa que ofrece el servicio de factoring (el factor) efectúa la gestión de cobro de las facturas que cede el cliente, administra las cuentas a cobrar, anticipa fondos y asegura créditos.

4. Actuaciones ante el impago

Si a pesar de las medidas preventivas se produce el impago de una deuda, hay que actuar inmediatamente. No destinar recursos para este tipo de acciones, carecer de actuaciones de recobro y dejar pasar el tiempo son los tres grandes enemigos del recobro. Un importante volumen de empresas ha desarrollado cierta tolerancia a la morosidad contemplándola, desde el desconocimiento, como un mal necesario e inherente al mercado

Aunque el desconocimiento lleva a muchas empresas a no intentar el recobro, existen varios caminos para hacer frente al moroso.

Tenemos ya a un deudor que se niega a afrontar el pago. Las medidas preventivas ya no son posibles. ¿Cómo lo solucionamos? ¿Cómo reclamar una deuda?

Vía amistosa

La primera y más recomendable es la de reclamar la deuda por la vía amistosa. Tanto es así, que el 95 % de las recuperaciones de deuda son amistosas, es decir, no hace falta llegar a un procedimiento judicial. La única mediación de un abogado, interponiendo un burofax en su calidad de letrado, puede resolver entre el 40 y 50% de los casos, dado que es entonces cuando el deudor se da cuenta de que los avisos van en serio y que quieren evitar la demanda

9 de cada 10 empresas simplemente optan por algún recordatorio para intentar acelerar los pagos; 5 de cada 10 recurren a abogados para reclamar las deudas, mientras que un 21% contrata los servicios de una empresa especializada. Existen empresas que se encargan de gestionar el cobro de deudas. Son sociedades que ofrecen múltiples servicios. Una vez producido el impago es muy aconsejable confiar cuanto antes el expediente a una agencia de recobros especializada en estos procesos.

Acudir a la Ley

La directiva europea 2000/35 /CE fue adoptada por España en la ley 3/2004. Pese a sus deficiencias, la ley es una buena herramienta para combatir la morosidad, dado que implica un castigo a los deudores que no pagan sus facturas en un plazo determinado y establece unos intereses de demora.

Dentro de la legalidad existe una amplia gama de recursos que le permiten exigir el pago de una factura.

  1. Los procesos menores. Si el acreedor cuenta con un pagaré, letra de cambio o cheques impagados, tiene la posibilidad de resolver el asunto mediante un juicio cambiario. En estos casos se dispone de una protección especial y la opción de un juicio rápido que permite embargar las propiedades del deudor como medida preventiva antes, incluso, de que se dicte la sentencia. Con el pagaré y la letra el juicio puede interponerse hasta tres años después de contraerse la deuda, mientras que con el cheque el plazo se restringe a seis meses después de la emisión.
    Por otro lado, si la cantidad adeudada es inferior a 30.000 euros y no se considera conveniente contratar a un abogado, existe la posibilidad de recurrir a un proceso monitorio. Se trata también de un juicio rápido, en el que la reclamación la puede interponer el mismo acreedor. Al adoptar esta iniciativa se asumen, no obstante, una serie de riesgos. Hay aspectos que un empresario desconoce, como son el derecho a reclamar intereses de demora, la situación económica real del deudor o la documentación requerida para acreditar la deuda. Si por alguno de estos motivos desestiman su caso, habrá perdido el tiempo y el dinero. Otro riesgo es el de encontrarse con una oposición preparada y asesorada legalmente de manera que, aunque se tenga razón, no se pueda demostrar y den el caso por cerrado. Si sucede esto, se pierde el juicio, el asunto se entenderá como cosa juzgada y no habrá posibilidad de reclamar de nuevo. Por todo ello, se aconseja ir, si no con un abogado, al menos sí bien asesorado legalmente'.
  2. La vía judicial. Entre los principales motivos por los que los empresarios españoles se niegan a recurrir a la vía judicial predominan dos: prejuicios por las consecuencias que pueda acarrear contra el deudor y miedo a que los costes judiciales pueden superar a la cantidad demandada. Es una premisa equivocada, los costes van siempre en función de la cuantía que se está reclamando y de las tarifas que tenga cada letrado. En líneas generales, puede decirse que el precio oscila entre el 15% y el 20 % sobre el total de la deuda que se recupera.
    Por otra parte, es el único procedimiento que permite al acreedor recuperar el IVA repercutido en facturas impagadas e incobrables. Además, tiene la posibilidad de desgravar los costes judiciales en Hacienda hasta un máximo del 16%. De esta manera, el precio por acudir a juicio oscilará entre el 1% y el 4%.

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